Ampliación del cura Don Julián(2)
Hace ya mucho tiempo, en los años de la posguerra española, en un pueblito que por entonces debía ser muy pequeño, llamado Arrabal de Portillo (en Valladolid).Había un cura llamado Don Julián que seguramente sería grande y gordo con una cara de malas pulgas que daba miedo solo con que te mirara. El cual una mañana, creo que de domingo de Resurrección se supone que salió a pasear por el campo verde. Empezó a comer espigas de cebada cuando supongo que aún estaban verdes, sin darse cuenta de que para decir misa debía estar en ayunas.
Cuando ya todo el pueblo estaba en la iglesia esperando impacientes a oír misa Don Julián se subió al púlpito y dirigiéndose a todos dijo con su voz grabe:
-Hoy no puedo decir misa por no estar en ayunas así que ahora leeré el periódico y ya esta tarde diré la misa.
Todo el pueblo debió de asombrarse del morro que tenía pero nadie fue capaz de decirle nada ya que su enorme tamaño intimidaban igual, supongo, que su poder en el clero.
Ese mismo día, después de haberles dicho la misa por la tarde recibió la noticia de que debería ir a Santiago del Arroyo para dar sepultura a un anciano del pueblo, en cuanto lo supo se puso en camino, cogió su caballo y fue para allá.
Al pasar el podrido vado del arroyo que separa los dos pueblos tuvo la mala fortuna de que se cruzara un sapo y el caballo se debió de asustar y se tropezó cayendo don Julián con él, el cura tenía la cabeza en el agua y el pie enganchado en el estribo.
Pasaban por allí dos campesinos que iban a trabajar sus tierras y al ver tan inoportuno accidente se apresuraron a socorrerlo. Cuando ya estaba Don Julián fuera de peligro los campesinos exclamaron:
-¡Gracias a Dios que pasábamos por aquí!
-Gracias a Dios no, ¡Gracias a vosotros que las intenciones de Dios bien jodidas eran!-Exclamó el cura con voz temblorosa por el susto.
Los campesinos volvieron a sus casas por la noche y lo contaron a sus familias. Uno de los campesinos que salvó la vida al cura fue mi bisabuelo, y Don Julián les estuvo eternamente agradecido y todos los regalos que le hacían se los daba a los campesinos porque siempre decía:
-Si yo ahora estuviera muerto de nada me servirían los bizcochos y tartas que siempre me regalan.
Supongo que con el paso del tiempo la relación entre campesinos y el cura se fue enfriando con lo que dejo de llevarles las tartas y volvió a ser ese cura odioso y avaricioso de antes.

Profesor dijo
Revisa y arregla este párrafo:
Al pasar el podrido vado del arroyo que separa los dos pueblos tuvo la mala fortuna de que seguramente debía ser,un sapo se cruzara y el caballo se debió asustar y se tropezó cayendo don Julián con él, el cura tenía la cabeza en el agua y el pie enganchado en el estribo.
27 Febrero 2006 | 10:32 AM